Este libro está fundado en la certeza de que las políticas de inmigración constituyen un extraordinario mirador para estudiar la manera en que una nación se ve a si misma, y por tanto mira y entiende su relación con el resto del mundo. Se parte de la premisa de que inmigración y nación conforman una díada que permite definir un "nosotros" necesariamente excluyente, ante unos "otros" valorados como ajenos de la comunidad nacional.
En el contexto internacional de la primera mitad del siglo pasado, la conducta restrictiva de México en materia migratoria no fue excepcional, lo particular en todo caso fueron las razones de esas políticas y la manera en que se implementaron. En atención a esas razones y a esa manera fue pensado este libro. El lector encontrará una investigación acuciosa sobre los comportamientos políticos, las acciones sociales y las coyunturas históricas que explican el dilema de considerar a los inmigrantes como deseables o inconvenientes. Para ello, se examinan dos cuestiones básicas: el entramado político e institucional de las políticas migratorias, y los mecanismos de expresión de la indeseabilidad durante los años de la posrevolución.