La meditación que Grassi nos propone en Arte y mito es la continuación de la experiencia itinerante que el intérprete del Humanismo había comenzado en su Viajar sin llegar. Un encuentro filosófico con Iberoamérica (Anthropos – colección Humanismo, vol. 11, 2008). El filósofo italiano renuncia en ambas obras a las categorías que en la tradición occidental han conformado el criterio de objetividad científica, confronta la creencia en la validez universal de la preeminencia de la realidad histórica y, al analizar el arte y el mito, la aísthesis, la empeiría o la téchne en la filosofía griega y en el pensamiento contemporáneo, nos muestra cómo y por qué en el nuevo continente –“nuevo” también para él, porque supone una desconcertante experiencia de la alteridad y un valioso descubrimiento filosófico– la naturaleza no se agota ni puede ser reducida exclusivamente a experiencias objetivas de carácter lógico, racional y demostrativo.