Se pueden olvidar todas las palabras menos una. Y esa palabra es amor. Estamos en el año 2025. En Múnich. Minerva es hija natural de un solvente dirigente español. Trabaja como química en un prestigioso laboratorio germano. En la ciudad bávara encuentra a Luis, que es licenciado en filología española y le da clases de alemán. El profesor, por motivos familiares, marcha a Sudamérica. Minerva, en su recorrido por la urbe, llega al Palacio de las Ninfas. Visita el salón de las bellezas, quedando deslumbrada por la beldad que emana el retrato de Lola Montes. Desde los salones del palacio, Minerva, que está enamorada de Luis, le lanza cíclicamente una colección de epístolas en las que hace una loa de sus padres, su entrega y sacrificio. Glorifica al máximo su grandeza. Recuerda su primera comunión, su afición a la música, a los cómics y sobre todo al cine, espectáculo que pontifica. Pero ante todo Minerva canta al amor.