Su cesta de compra esta vacía.
En México, así como en América Latina, la historia de los movimientos de protesta de los años 1960 y 1970 consagró la figura del estudiante revolucionario. A pesar de ello, el estudiante en situación revolucionaria no ha sido el objeto de estudio sino de muy pocos análisis. De manera provocativa, este libro propone una nueva lectura de la Revolución Mexicana, de 1910 a mediados de los años 1940, a través de los movimientos y organizaciones estudiantiles. Defiende la idea de que la Revolución favoreció el surgimiento de un movimiento estudiantil fuerte y perenne, organizado a escala nacional y activo a nivel internacional.